La semana pasada, China anunció que implementará un impuesto a las emisiones de dióxido de carbono. La idea es tomar un paso más adelante para combatir el calentamiento global.
El gobierno chino recolectará un impuesto para la protección medioambiental, en vez de cobros por descargas contaminantes; además de recaudar un impuesto por las emisiones de dióxido de carbono.
Para la conservación de los recursos naturales, el gobierno empujará reformas fiscales utilizando un impuesto basado en los precios en vez de en el volumen de las ventas. También aumentará el impuesto al carbón y se creará un impuesto al agua.
Algunos economistas ven la acción de China como una pieza clave para ayudar a preservar el medio ambiente. Según Estados Unidos, sus emisiones de carbono han llegado a su nivel más bajo en los últimos 20 años, sin embargo, las emisiones del país oriental continúan aumentando, y se estima que un 80% del aumento en las emisiones de dióxido de carbono mundiales se deben al crecimiento económico chino. Este país es el contaminante más grande en nuestro planeta y en la actualidad es responsable por el 47% de la quema de carbón en el mundo.
Según el economista de la Universidad de Cornell, Robert Frank, un alto impuesto en las emisiones de dióxido de carbono podría eventualmente estabilizar el clima, al forzar a la gente a utilizar vehículos más eficientes en el uso de combustible.
Fuentes: Huffington Post, Xinhuanet, Telegraph y The Guardian.

